jueves, 18 de julio de 2013
¡Todo una faena en Apizaco!
Las elecciones celebradas el pasado 7 de julio arrojaron resultados interesantes más allá de los conteos:
Baja participación ciudadana, anormalidades en los sistemas preliminares de resultados y muchas dudas sobre la higiene de nuestro sistema electoral.
En mi ciudad natal Apizaco; Tlaxcala, la cosa se puso como en una faena taurina, veamos:
PRIMER TERCIO
Salen los candidatos al ruedo, la baraja del cartel es amplia, las verdaderas opciones, pocas, muy pocas. La sombra de la reelección, los personajes desconocidos e improvisados buscan llevarse la tarde.
Al interior del PRI, la candidatura de Ortega Blancas fue vista como una imposición. No es la primera vez que el candidato priísta a la alcaldía de Apizaco surge de la nada, de manera inesperada, dejando alborotados a varios precandidatos con militancia de años, y por supuesto, de mayor experiencia política. Pero eso es cosa de los dirigentes priístas y sus métodos de elección de candidatos. Ya en plena campaña electoral, la desbandada priísta se dejó sentir, ya que incluso, se colocaron mantas alusivas a la imposición del candidato en algunas calles de la ciudad. Muchos priístas de plano manifestaron abiertamente su apoyo a otros candidatos.Las suertes pocas y de baja calidad. Si acaso uno que otro trapazo polvoriento. La bueno, el primer tercio dura poco. Sin embargo, el daño está hecho ya sobre el burel, la sentencia de muerte para aquella democracia de cuernos y de un color negro azabache llegará en esta dispar contienda. Las armas y artilugios de los alternantes abruman al astado: calles tapizadas de propaganda, encuestas inverosímiles, propuestas vacías, en fin...el protagonismo de quien se sabe carece del arte de hacer política.
SEGUNDO TERCIO
Se llega la hora de enfrentar de cerca al toro. Ya amansado mediante algunos puyazos, los toreros alistan armas para lo que será el desenlace de la contienda electoral. 7 de julio, llegó la hora de votar.
Los mapaches rondan las casillas, los teléfonos suenan y suenan. Las casillas lucen semivacías y eso que el partido de la selección de fútbol será hasta la noche.
Una vez concluida la jornada electoral, el sistema de acopio y recuento de la jornada electoral (SARJE) arrojaba los conteos iniciales. Sin embargo, después de algunos minutos el sistema tronó y fue imposible acceder a la página. Horas más tarde ya entrados en la madrugada el sistema parecía acelerar los engranes y el conteo seguía, la diferencia de votos entre el PAN y el PRI no daba la seguridad de la victoria a ningún candidato. La contienda se hacía más reñida cada vez.
TERCER TERCIO
En la mañana siguiente el resultado del conteo daba como ganador al candidato panista Jorge Luis Vázquez por 192 votos. Al parecer se llevaría la tarde. Sin embargo, la ley electoral establece que si la cantidad de votos nulos supera a la diferencia entre el primer y segundo lugar, las boletas electorales deben contarse nuevamente. El juez de plaza ordena el recuento. Fue así como en medio de la polémica por los métodos empleados, las decisiones tomadas y diversos testimonios sobre diversas anomalías, al final resultaría que el torero tricolor aventajaba al panista por 7 votos. La estocada mortal.
El proceso electoral en Apizaco estuvo plagado de irregularidades, como una copia a escala de las elecciones de 2012. Compra de votos, coacción, intromisión del gobierno, etc.
Ahora me pregunto si la ciudadanía apizaquense se quedará de brazos cruzados, y como aquel toro con la estocada hasta el pelo, solo le quedará recibir el traicionero puñal en la cervical en este caso amparado por el IETlax y el propio gobierno federal. Cuánta desconfianza generó en la comunidad el actuar de las autoridades electorales. No hay que olvidar que el torero ganador contaba con el supuesto apoyo del prominente ganadero Osorio Chong. No hay que olvidar que el gobierno estatal es del PRI, y que casualmente, el gobernador es apizaquense. Cuál sería su sentir al ver que las ciudades más grandes y pobladas del municipio serían ganadas por la oposición. Pero en la tierra del hacendado hasta el toro se tiene que volver manso, y el con buen ojo del patrón hasta el peor de los peones se vuelve capataz. ¡Vaya faena!
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